Hamburguesa de ternera con cebolla caramelizada (con gluten)
Hamburguesa de ternera con cebolla caramelizada, en packs de 6 de 150 o 200 g. Sabor suave y dulce. Contiene gluten.
- Envíos gratuitos a partir de 99€
La carne es de ternera, el animal más joven del catálogo. Es la que menos sabor propio tiene, y aquí eso es una virtud: si la carne empujara fuerte, taparía la cebolla y la receta no tendría sentido.
La cebolla se carameliza aparte y despacio. No es cebolla salteada: es cebolla cocinada el tiempo suficiente para que sus azúcares se concentren y pase de picante a dulce. Después se integra en la mezcla, junto con el pan rallado que le da cohesión, y todo se pica en frío.
Es un preparado de carne y su ficha técnica lista lo que lleva, alérgenos incluidos. Está enlazada en esta misma ficha; si necesitas algún dato que no aparezca, pídenoslo.
La hamburguesa de ternera con cebolla caramelizada es la única de la casa donde el sabor no lo pone el animal: lo pone la receta. La cebolla se cocina despacio hasta que suelta su azúcar, y ese dulzor es lo que se nota al morder. Sale una hamburguesa suave, de sabor redondo, que funciona en mesas donde no todo el mundo quiere carne intensa.
Va en packs de seis piezas, de 150 o de 200 gramos. Los dos formatos salen al mismo precio por kilo, así que el pack grande no es un descuento: es tamaño de ración. Ciento cincuenta gramos es una hamburguesa normal; doscientos, la de quien se queda con hambre.
Lleva gluten, y por eso está en el nombre. El pan rallado de trigo es lo que sujeta la mezcla con la cebolla dentro; sin él, la pieza se rompe en la plancha. Si buscas una hamburguesa sin cereal en la fórmula, la de Vaca Rubia Gallega madurada y la de buey gallego no lo llevan entre sus ingredientes.
Junto a la de ternera Premium es el escalón de entrada. La diferencia entre las dos no está en la carne: está en que esta lleva receta y la otra no. Puedes verlas todas en la página de hamburguesas.
Fuego medio, no fuerte. Es la única hamburguesa de la casa que se cocina así, y por un motivo concreto: la cebolla caramelizada lleva azúcar, y el azúcar se quema mucho antes que la carne. A fuego alto acabas con una cara negra y amarga y el interior todavía crudo.
1. Atempera 15 minutos. Con una pieza de 150 o 200 gramos basta ese rato.
2. Plancha o sartén a media potencia, sin aceite. Si la haces en brasa, ponla en la zona menos fuerte y nunca sobre la llama.
3. Tres minutos por cara, una sola vuelta. Para 150 gramos; unos cuatro para 200. Sabrás que va bien porque huele a cebolla tostada, no a quemado.
4. La sal, al final. Al revés que en las demás: la mezcla ya lleva sal y la cebolla aporta dulzor, así que conviene probar antes de añadir.
5. Reposa dos minutos y monta. Un pan blando le va mejor que uno muy tostado, porque la miga absorbe el jugo dulce que suelta. Y no le pongas salsa dulce encima: la cebolla ya es la parte dulce del bocado. Un queso suave, mostaza, o nada.
Es la más agradecida para una mesa con niños o con gente que no busca sabor fuerte. Si quieres lo contrario, el salto está en la de Vaca Rubia Gallega madurada 60 días.


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