Solomillo
80,00 € - 160,00 €Rango de precios: desde 80,00 € hasta 160,00 € IVA incl.
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22,00 € - 44,00 €Rango de precios: desde 22,00 € hasta 44,00 € IVA incl.
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Solomillo de vaca: cuál de los cuatro elegir
Un solomillo de vaca es siempre la misma pieza, así que los cuatro de esta categoría comparten corte y formato: medallones de 200 g en packs de dos o de cuatro. Lo único que cambia es el animal del que salen y si han pasado o no por cámara de maduración. Por eso se pueden comparar de verdad, cosa que casi nunca ocurre en una carnicería: si el precio va de 55 a 200 € el kilo no es porque uno esté mejor cortado, es porque detrás hay animales distintos y tiempos distintos.
La respuesta corta, si has llegado buscando cuál comprar: el solomillo de ternera Bruna del Pirineo es el más suave y el punto de entrada; el solomillo de ternera Sierra de Guadarrama tiene más carácter sin salirse de lo delicado; el solomillo de Vaca Rubia madurado es el primero con paso por cámara; y el solomillo de buey madurado es el de sabor más profundo del catálogo. El resto de esta página explica en qué se nota cada salto.
Qué es exactamente el solomillo
Dónde está en el animal
El solomillo es un músculo alargado que corre por dentro de la cavidad abdominal, pegado a la cara interna de las vértebras lumbares, justo debajo del lomo. Es una pieza escondida: no forma parte del exterior de la canal y no se ve hasta que se despieza el animal. Hay dos por res, uno a cada lado de la columna, y no hay forma de obtener más.
Esa posición explica casi todo lo demás. A diferencia de la pata o del cuello, el solomillo no soporta el peso del animal ni interviene en la locomoción; su trabajo durante toda la vida de la res es mínimo. Un músculo que apenas se usa desarrolla fibras finas y muy poco tejido conectivo, que es la sustancia que vuelve dura una carne cuando se cocina rápido.
Por qué es el corte más tierno
La terneza de una carne depende sobre todo de dos cosas: el grosor de la fibra muscular y la cantidad de colágeno que la envuelve. Los músculos que trabajan mucho acumulan colágeno para resistir la tensión, y ese colágeno necesita horas de calor húmedo para deshacerse: por eso el morcillo o el rabo se guisan y no se hacen a la plancha. El solomillo está en el extremo opuesto de esa escala. Casi no tiene colágeno, así que no hay nada que ablandar: se cocina en minutos y sale tierno sin ayuda.
Esto también significa que un solomillo no mejora con técnicas largas. Guisarlo o hacerlo a fuego lento no aporta nada y sí puede estropearlo. Es un corte de fuego rápido, y punto.
Por qué es el más magro, y qué implica
La grasa infiltrada —el veteado que se ve en un chuletón— se deposita sobre todo en músculos con más actividad y más irrigación. El solomillo tiene muy poca. Es una pieza limpia, casi sin veteado, y eso tiene dos consecuencias prácticas que conviene tener claras antes de comprarlo.
La primera es de sabor: en un chuletón buena parte de lo que se saborea viene de la grasa, que es donde se concentran los compuestos aromáticos. Sin grasa, lo que llega al paladar es el músculo puro. Un solomillo sabe más limpio y menos rotundo que un lomo alto del mismo animal, y eso no es un defecto: es lo que se busca cuando se quiere que la carne acompañe al plato en lugar de dominarlo.
La segunda es de cocina: la grasa es un margen de seguridad. En una pieza veteada, la grasa funde durante la cocción y mantiene la carne jugosa aunque uno se pase un minuto. En un solomillo no hay red. El intervalo entre jugoso y seco es corto, y por eso este corte perdona menos que ningún otro. Más abajo hay un apartado entero sobre esto.
Los cuatro solomillos, uno a uno
Los cuatro se venden ya cortados en medallones de 200 g, así que la comparación es limpia: mismo corte, mismo grosor, misma ración. Lo que cambia está en el animal.
Ternera Bruna del Pirineo
El punto de partida. Ternera joven de una raza de montaña del Pirineo catalán, criada en extensivo y sin paso por cámara. Es el más delicado de los cuatro: sabor limpio, muy poca intensidad, textura muy tierna. Es la opción sensata si en la mesa hay quien no come carne roja a menudo, o si el solomillo va acompañado de una salsa o una guarnición con peso propio que no conviene tapar. Ficha completa en solomillo de ternera Bruna del Pirineo, dentro de nuestra categoría de ternera Bruna de la Vall Fosca.
Ternera de la Sierra de Guadarrama
Mismo planteamiento —ternera joven, sin maduración— pero con un perfil distinto por la alimentación. El pasto de la sierra madrileña es seco y aromático durante buena parte del año, y eso deja un sabor más definido que el de una ternera criada en pastos húmedos. Sigue siendo un solomillo suave, pero con más que decir. Ficha completa en solomillo de ternera Sierra de Guadarrama.
Vaca Rubia Gallega madurada en seco
Aquí ocurre el primer salto de verdad, y no es un salto de calidad de corte sino de proceso. Esta pieza pasa por cámara de maduración en seco, y el resultado en un corte magro es distinto del que se ve en un chuletón: al no haber grasa sobre la que trabajar, lo que cambia es la textura, que se vuelve más fina, y la concentración del sabor, porque la pieza pierde agua. Es el solomillo para quien ya conoce la carne madurada y quiere probarla en el corte más tierno. Ficha completa en solomillo de Vaca Rubia madurado.
Buey madurado en seco
El extremo del catálogo. Un buey es un macho castrado y criado durante bastantes más años que una ternera, y ese tiempo se traduce en un músculo mucho más denso y un sabor considerablemente más profundo. Sumado a la maduración en seco, da el solomillo con más carácter que vendemos. Es también el más caro con diferencia, por razones que explicamos en el apartado siguiente. Ficha completa en solomillo de buey madurado, y el resto de cortes del animal en buey gallego.
Por qué el precio se multiplica por cuatro
Entre el solomillo más asequible y el más caro de esta categoría hay una diferencia de casi cuatro veces por el mismo peso de carne. Es una diferencia grande y merece una explicación, porque no la justifica el corte: el corte es idéntico en los cuatro.
Lo que paga la edad del animal
Una ternera llega al matadero relativamente joven. Un buey se cría durante años más, con todo lo que eso supone: años de alimentación, de espacio, de cuidados y de riesgo para el ganadero, sobre un animal que además crece despacio. Ese tiempo es la mayor parte del precio. No se está pagando un kilo de carne mejor cortado, se está pagando un animal que ha costado varias veces más criar.
A eso se suma la escasez. Hay muchísimas menos terneras dedicadas a llegar a buey que terneras de abasto, y cada res —tenga la edad que tenga— entrega únicamente dos solomillos. La pieza más buscada del animal es también una de las más limitadas.
Lo que paga el tiempo de cámara
La maduración en seco es cara por un motivo que se entiende enseguida: la pieza pierde peso mientras madura. Durante el proceso se evapora agua de forma controlada y, además, hay que retirar la corteza exterior que se forma. Todo eso se compra y no se vende. A eso hay que añadir el coste de tener carne parada en una cámara con temperatura, humedad y ventilación controladas durante semanas o meses, ocupando espacio y sin generar ingresos.
Por eso los dos solomillos madurados están por encima de los dos frescos, y por eso dentro de nuestro catálogo la maduración es siempre un escalón de precio y no un adorno. Si quieres entender el proceso a fondo, lo explicamos en la guía sobre qué es la carne madurada dry aged.
Cómo leer el rango
En resumen: del solomillo de entrada al de buey hay dos saltos distintos. El primero, de los frescos a la Vaca Rubia madurada, lo paga el tiempo de cámara. El segundo, de la Vaca Rubia al buey, lo paga la edad del animal. Son dos cosas independientes, y saber cuál de las dos te interesa es la forma más rápida de elegir sin gastar de más.
Solomillo, entrecot y chuletón: en qué se diferencian
Es la duda más frecuente al comprar carne de vacuno para hacer a la plancha, y la respuesta es sencilla si se piensa en dónde está cada pieza dentro del animal.
El chuletón sale del lomo alto y va con hueso. Es un corte veteado, con grasa que funde durante la cocción, sabor potente y una pieza grande pensada para compartir. Tienes toda la selección en chuletones.
El entrecot es esencialmente el mismo lomo pero deshuesado y en porción individual: mantiene buena parte del veteado y del sabor, con menos aparato.
El solomillo no tiene nada que ver con ninguno de los dos. Es otra pieza, de otra zona, sin hueso y sin apenas grasa. Gana en terneza a los dos y pierde en intensidad frente a los dos. Elegir entre ellos no es elegir entre mejor y peor, es elegir entre textura y sabor.
Si quieres el detalle, lo desarrollamos en la guía sobre la diferencia entre chuletón y entrecot, donde el hueso y la grasa explican el resto.
Cómo se cocina un corte sin grasa
El error más común
Pasarse. Es, con diferencia, lo que más solomillos arruina. Mucha gente cocina el solomillo con el mismo reloj que usaría para un chuletón, y un chuletón tiene grasa que lo protege mientras que un solomillo no tiene nada. Un medallón que en un lomo alto habría quedado en su punto, en un solomillo ya está seco.
La regla práctica: en este corte conviene quedarse siempre un punto por debajo de donde uno se quedaría con otra pieza. Y si hay duda, sacarlo antes: la carne sigue subiendo de temperatura durante el reposo, y siempre se puede devolver treinta segundos a la sartén, pero no hay forma de deshacer un solomillo pasado.
Sartén o plancha, muy caliente
Un medallón de 200 g pide fuego alto y poco tiempo. La superficie tiene que estar bien caliente antes de que la carne la toque, porque lo que se busca es sellar rápido las dos caras y no cocer la pieza lentamente. Si al apoyar la carne no suena de inmediato, la sartén no estaba lista.
No hace falta añadir aceite abundante: con una película mínima basta. Y conviene no llenar la sartén: si se meten cuatro medallones a la vez en una sartén pequeña, la temperatura cae, la carne suelta agua y acaba cociéndose en su propio jugo en lugar de dorarse.
Antes y después
Temperar la carne antes de cocinarla, sacándola del frío con antelación, ayuda a que el centro se haga a la vez que la superficie. Con la pieza helada, para cuando el interior llega al punto, el exterior ya está demasiado hecho.
La sal, mejor al final. Y el reposo no es opcional: unos minutos fuera del fuego antes de cortar permiten que los jugos se redistribuyan por la pieza en lugar de escaparse al plato en el primer corte. En un corte tan magro, esos jugos son buena parte de lo que hay.
Los cuatro solomillos no se cocinan exactamente igual: los dos madurados necesitan menos tiempo que los frescos, porque han perdido agua y llegan antes al punto. En la ficha de cada uno explicamos su método concreto, incluida la cuestión de la brasa, que no conviene en todos.
Chateaubriand, tournedó y medallón: el vocabulario
El solomillo es la pieza con más nombres de la carnicería, y buena parte de esos nombres solo indican de qué parte de la pieza sale el corte. El solomillo entero es más grueso en un extremo y se va estrechando hacia el otro, así que no todos los cortes salen iguales.
- Chateaubriand: un corte grueso de la cabeza, la parte ancha, pensado para dos personas y para servirlo trinchado en la mesa.
- Tournedó: un medallón de la parte central, a veces atado con una tira de panceta alrededor para darle forma y algo de grasa durante la cocción.
- Medallón o filete: el nombre corriente de un corte transversal del centro de la pieza. Es el formato en el que vendemos los cuatro solomillos de esta categoría.
- Punta o cola: el extremo estrecho, que al ser irregular se aprovecha troceado, en brochetas o en salteados rápidos.
La parte central es la que da medallones parejos, de grosor uniforme, y es la que se corta para venta en pieza individual. Es también la razón por la que un solomillo entero rinde menos formato regular del que parece.
Cómo llega y cómo se conserva
Los medallones se cortan a mano en nuestro obrador del Mercado Central de Reus y se envasan al vacío el mismo día en que salen. El pedido viaja en transporte refrigerado y llega en 24/48 h en Cataluña, 48 h en el resto de la Península y 72 h en Baleares. El envío es gratuito a partir de 99 €.
Al llegar, lo mejor es dejar la carne al vacío en la parte más fría del frigorífico y respetar la fecha que indica la etiqueta. El vacío no es solo para el transporte: mantiene la pieza aislada del oxígeno y protege tanto el color como el aroma.
Al abrir la bolsa, dos cosas normales que a veces alarman. La carne puede tener un tono más apagado del esperado y recupera el rojo al cabo de unos minutos en contacto con el aire, porque el color depende de la oxigenación. Y puede desprender un olor algo ácido al abrir, que se disipa enseguida; es el efecto del envasado y no una señal de que la carne esté en mal estado.
Si no vas a consumirlo en pocos días, el solomillo se congela bien en su propio envase al vacío. Para descongelarlo, en el frigorífico y con tiempo: nunca a temperatura ambiente ni con agua caliente, porque en un corte tan magro el descongelado brusco cuesta jugosidad. Y una vez descongelado, no se vuelve a congelar.
Dónde comprar solomillo de vaca
Vendemos online a particulares, con envío a Península y Baleares. No servimos a hostelería ni a restaurantes.
Las piezas maduradas de nuestro catálogo proceden del trabajo de afinado de Cárnicas Lyo, que no vende directamente a particulares: su carne solo llega a casa a través de distribuidores como nosotros. El corte, en cambio, se hace aquí: nada se corta hasta que hay pedido, y de ahí que los medallones lleguen recién preparados y no de un mostrador.
Preguntas frecuentes sobre el solomillo
¿Cuál es el solomillo más tierno de los cuatro?
Los cuatro son extraordinariamente tiernos, porque la terneza viene del corte y no del animal. Si hay que elegir el más delicado en boca, es el de ternera Bruna del Pirineo. Si lo que se busca es la textura más fina, la dan los dos madurados, porque la maduración trabaja precisamente sobre las fibras.
¿Cuánta cantidad calculo por persona?
Los medallones son de 200 g, y esa es una ración generosa como plato principal con guarnición. El pack de dos medallones sirve para dos comensales; el de cuatro, para cuatro. Si el solomillo es lo único que se sirve y los comensales comen bien, cuenta dos medallones por persona.
¿Qué diferencia hay entre el solomillo y el entrecot?
Son piezas distintas del animal. El entrecot sale del lomo, tiene veteado de grasa y un sabor más marcado; el solomillo está en la zona lumbar interior, casi no tiene grasa y es bastante más tierno. En resumen: el entrecot gana en sabor, el solomillo en textura.
¿Merece la pena un solomillo madurado?
Depende de lo que busques. Si te gusta la carne madurada, sí: es la ocasión de probar ese perfil en el corte más tierno del animal. Si nunca la has probado y esperas encontrar la untuosidad de un chuletón de cámara, no la vas a encontrar aquí, porque el solomillo no tiene grasa que la aporte. Lo que gana es fineza y concentración de sabor, no untuosidad.
¿Por qué el de buey cuesta tanto más que el de ternera?
Porque detrás hay un animal criado durante años más, con todo el coste que eso arrastra, y porque además pasa por cámara de maduración, donde la pieza pierde peso. El corte es el mismo; lo que se paga es el tiempo, el del animal y el de la cámara.
¿Se puede hacer a la brasa?
En algunos sí y en otros no lo recomendamos. Es una de las diferencias reales entre los cuatro y la explicamos en cada ficha, porque depende de si la pieza está madurada o no: una carne que ha perdido agua reacciona distinto al fuego vivo.
¿Los medallones vienen ya cortados?
Sí. Llegan cortados a 200 g y listos para la sartén, sin necesidad de limpiar ni de porcionar nada. Se cortan a mano una vez hecho el pedido.
¿Se puede congelar?
Sí, en su propio envase al vacío y sin abrirlo. Lo importante es descongelarlo despacio en el frigorífico y no volver a congelarlo después.
Si es la primera vez que compro solomillo, ¿cuál pido?
Empieza por uno de los dos frescos: son más suaves, más asequibles y dan una referencia clara de cómo es el corte. Cuando tengas esa referencia, el salto a un madurado se aprecia mucho mejor, porque sabrás exactamente qué es lo que ha cambiado.